Madre y bebé compartiendo un momento de conexión y presencia en un entorno tranquilo

Crianza consciente en el día a día: menos exigencia, más conexión

La crianza consciente no es hacerlo todo bien, es hacerlo con sentido

Muchas madres llegan a la crianza consciente buscando una forma distinta de criar… y acaban sintiendo que tienen que hacerlo todo perfecto.

Más presencia.
Más paciencia.
Más. coherencia

Y cuando no lo consiguen, aparece la culpa.

Pero la crianza consciente no suma exigencia , la reduce.

No consiste en hacerlo todo bien, sino en darte cuenta de lo que pasa y volver al vínculo .


1) Antes de acompañarte, necesitas mirarte a ti

En el día a día, lo que más influye en cómo criamos no son las teorías, sino cómo estamos nosotras .

Cuando una madre está cansada, saturada o desconectada:

     - reacciona más rápido

     - le cuesta sostener emociones intensas

     - se juzga con dureza

La crianza consciente empieza con una pregunta simple:
¿Cómo estoy yo ahora mismo?

Un pequeño gesto que marca la diferencia:

    - pausa antes de responder

    - una respiración lenta

    - sentir los pies en el suelo

Regularte tú es el primer acto de acompañamiento.


2) Presencia real en lo cotidiano (no en lo ideal)

No hace falta hacer grandes aviones ni actividades especiales.

La conexión se construye en lo sencillo:

     - escuchar sin interrumpir

     - mirar a los ojos

     - validar una emoción aunque no te guste

Cinco minutos de atención plena valen más que una tarde entera con la cabeza en otra parte.

La crianza consciente no es hacer más, es estar de verdad cuando estás .


3) Límites conscientes: firmes y humanos

Uno de los grandes malentendidos es pensar que criar con conciencia es no poner límites.

No lo es.

Los límites son necesarios, pero la forma importa .

Un límite consciente:

     - es claro

     - no humilla

     - no nace de la rabia

"Entiendo que estés enfadado. No puedo dejarte pegar. Aquí estoy contigo".

Así el niño aprende que:

     - hay normas

     - sus emociones tienen lugar

     - el vínculo no se rompe


4) Simplificar también es una forma de conciencia

Menos estímulos, menos ruido, menos cosas…
y más espacio para el juego, la calma y la creatividad.

En muchas casas no falta nada, sobra .

Criar con conciencia también es elegir:

     - menos objetos

     - materiales agradables

     - entornos que no sobreestimulan

No por moda, sino porque el cuerpo y el sistema nervioso lo agradecen.


5) Ahora, una mirada amable

La crianza consciente no se mide por días perfectos, sino por la capacidad de:

    - Reparar

    - pedir perdón

    - volver al vínculo

Si hoy no ha salido como esperabas, no has fallado. Estás aprendiendo.


💡Guarda este artículo para esos días en los que sientas que no llegas. Criar con conciencia no es no equivocarse, es no abandonar la conexión.

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