Maternidad consciente: por dónde empezar sin agobiarte (y sin caer en “todo o nada”)
Maternidad consciente: una forma de estar, no una lista de perfección.
La maternidad consciente no va de hacerlo todo “mejor” ni de seguir reglas nuevas. Va de algo mucho más simple (y poderoso): estar presente, observar lo que ocurre dentro de ti y en tu familia, y elegir desde la calma en lugar de reaccionar desde la prisa o la culpa.
Si últimamente sientes que todo el mundo opina, que hay demasiada información o que no llegas, este enfoque puede devolverte el centro.
1) Empieza por lo más importante: tu sistema nervioso
Antes de cambiar rutinas, métodos o productos, hay algo que lo cambia todo: cómo está tu cuerpo por dentro.
Cuando una madre está en modo “alerta” (estrés, cansancio, sobrecarga), es normal que:
- cueste decidir con claridad
- aumente la irritabilidad y la culpa
- se complique la paciencia
- todo parezca “más grande” de lo que es
Un primer gesto consciente (realista):
Elige un micro-ritual de 60 segundos al día:
- mano en el pecho + respiración lenta (4–6)
- exhalación larga (inhalas 4, exhalas 6–8)
- mirar a tu hijo a los ojos 10 segundos sin hacer nada más
No es “místico”. Es regulación.
2) Cambia el “tengo que” por “elijo”
Una madre consciente no es la que cumple, sino la que elige.
Prueba este cambio de lenguaje:
- “Tengo que jugar más con él” → “Elijo 10 minutos de juego sin móvil”
- “Tengo que hacer comidas perfectas” → “Elijo 1 comida al día que sea sencilla y nutritiva”
- “Tengo que comprar todo eco ya” → “Elijo 1 cambio al mes, sostenible y posible”
Lo consciente no es lo ideal. Es lo sostenible.
3) Tres pilares para empezar hoy (sin cambiarlo todo)
Si te abruma el “cómo”, empieza por estos tres pilares:
A. Presencia real (no cantidad):
Mejor 10 minutos conectadas que 2 horas distraída.
B. Menos ruido, más criterio:
Si algo te hace sentir pequeña, insuficiente o culpable… no es guía, es presión.
C. Decisiones informadas, sin obsesión:
Hay temas (materiales, químicos, cosmética infantil, alimentación) que generan miedo. La maternidad consciente no vive en el miedo: vive en el aprendizaje gradual.
4) Un enfoque amable con los “productos” (y con tu bolsillo)
En Amavo Shop® hablamos mucho de materiales y alternativas más limpias, pero con una idea clave: no necesitas cambiar todo de golpe.
Si quieres empezar a reducir exposición a químicos sin volverte loca:
1 Prioriza lo que más se usa y toca la boca (mordedores, tetinas, vajilla)
2 Elige materiales nobles (silicona de calidad, acero, bambú, vidrio borosilicato)
3 Revisa el estado: si está viejo, rayado o huele raro, suele ser mejor sustituirlo antes
Con esto ya estás aplicando maternidad consciente con criterio, sin drama.
5) Una pregunta final para ti.
Si hoy solo pudieras hacer una cosa por tu maternidad, ¿cuál sería?
Te dejo tres ideas para elegir:
- recuperar 10 minutos de calma al día
- simplificar rutinas
- empezar a decidir con menos culpa
🗣️Si te apetece, cuéntamelo en comentarios: me encantará leerte y crear próximos artículos desde lo que realmente estáis viviendo.
💡Si quieres, guarda este artículo y vuelve a él los días en los que sientas que “no estás llegando”. Estás criando. Y eso ya es enorme.